La presión alta, o hipertensión, es llamada la «asesina silenciosa» porque, en la mayoría de los casos, no presenta síntomas evidentes — la persona puede vivir con la presión elevada durante años sin darse cuenta, mientras el problema va afectando al corazón, los riñones y los vasos sanguíneos.
Señales que pueden (pero no siempre) aparecer
Cuando la presión está muy elevada, pueden surgir algunas señales:
- Dolor de cabeza en la nuca, generalmente por la mañana
- Mareo o sensación de cabeza ligera
- Zumbido en el oído
- Visión borrosa
- Sangrado nasal sin causa aparente
- Cansancio inusual
Por qué la mayoría de las personas no sienten nada
El cuerpo se adapta gradualmente al aumento de la presión, lo que hace que muchas personas no sientan nada incluso con niveles ya preocupantes. Precisamente por eso, la hipertensión suele descubrirse en exámenes de rutina, y no por síntomas.
Cómo protegerse
La única forma confiable de saber si la presión está controlada es medirla regularmente, incluso sin síntomas — en casa, con un aparato digital, o en consultas médicas periódicas. Mantener una alimentación con menos sal, practicar actividad física regular y controlar el peso son hábitos que ayudan a mantener la presión bajo control.
Si tienes antecedentes familiares de presión alta o nunca te has medido la presión recientemente, vale la pena programar una consulta para hacer esta evaluación.
Este contenido es informativo y no sustituye una evaluación médica. Consulta a un profesional de la salud para diagnóstico y seguimiento.